
Esto ya pasó... pasó una vez y puede pasar diez mil más y sé que la última será la menos dolorosa, porque después de tantos adioses ya no se siente, ya no se llora, ya no se espera.
Ya me pasó una vez.... no contigo, con otro a quien creí amar tanto como te amo a ti ahora.
Se repitió la escena durante mucho tiempo, y esa última vez cuando escuché su aliento alcohólico en el fono... me sentí libre, me sentí feliz y supe que ya no tendría que llamarlo, que ya no tendría que escucharlo y ohhh sorpresa!!! lo que antes fueron lágrimas, se convirtieron en risas, el amor había muerto y ni siquiera me había dado cuenta.
Así es que ándate con cuidado... porque varias veces me he callado para no herir, para no ahondar las distancias, tal vez sea demasiado exigente... no lo sé.
Estoy en esa etapa de será o no será...
Me daré una oportunidad, pero si no resulta no te preocupes por mí, he aprendido que sé vivir sola y que además me gusta.
Me he dado cuenta que la cama cuando no amas se hace muy estrecha... hasta molesta y cuando amas se hace muy ancha.
Todavía la siento ancha contigo, todavía me gusta enredarme en tu cuerpo... todavía.
Creo que mi ex tampoco... Dios quiera que sea así para siempre y que encuentre la felicidad al fin porque se la merece... el alcohol transforma y no era nada grato. Pero cuando el amor se muere ni un Chivas Rigal lo resucita. No creo que todos los enfermos alcoholicos estén cortados por la misma tijera... son personas y hay diversidad como en todo, lo que los une es esa adicción y tal vez las tragedias que se esconden detrás, un alcoholico o un familiar de un alcoholico sabe de que hablo y de verdad es muy triste todo lo que implica. Bien por ti... te felicito.
De todo corazón deseo que puedas mantenerte en sobriedad, por ti y tu bienestar.
No soy la culpable de las desgracias del mundo... Adan hizo su elección.
eVa